La final del Clausura 2012 quedó grabada en la memoria de todos los aficionados de Santos Laguna como uno de los momentos más gloriosos en la historia del club. El camino hacia el campeonato no fue fácil, pero la determinación y el talento del equipo, junto a la guía del director técnico, fueron claves para lograrlo.

El partido de ida, disputado en el Estadio BBVA, comenzó con un Santos Laguna con una actitud ofensiva, mostrando su estilo característico de juego. Aunque el encuentro terminó en empate, el equipo regresó a Torreón con la confianza de que la vuelta en el Estadio TSM sería su oportunidad para brillar.

El 2 de junio de 2012, el Estadio TSM vibró con la presencia de miles de aficionados guerreros que llenaron cada rincón del recinto. Santos Laguna salió al campo con una energía electrizante, sabiendo que tenían la oportunidad de escribir una página dorada en su historia. Desde el primer minuto, el equipo mostró su ambición, y el primer gol llegó rápidamente gracias a una obra maestra de su capitán, el legendario Benjamín Galindo.

No obstante, Monterrey no se quedó atrás y logró empatar el encuentro, lo que aumentó la tensión en el estadio. Con el apoyo incondicional de la afición, Santos Laguna mantuvo la compostura y, en un momento culminante, Oribe Peralta anotó el gol que desató la locura en Torreón. La victoria se selló con un tercer gol, y el pitido final llevó a miles de aficionados a celebrar en las calles, reafirmando el amor y la lealtad que sienten por su equipo.

La conquista del título no solo fue una victoria deportiva, sino un símbolo de unidad para la ciudad de Torreón. En un periodo donde el equipo había enfrentado desafíos, este triunfo representó la resiliencia de los Guerreros y su capacidad de sobreponerse a la adversidad. Santos Laguna, con su cuarta estrella, se consolidó como uno de los clubes más importantes de México, y ese día, los corazones de los aficionados latieron al unísono con el orgullo de ser parte de esta historia.

La final del Clausura 2012 permanecerá en la memoria de todos como un testimonio de la grandeza de Santos Laguna. Cada vez que se menciona el club, se recuerda no solo los triunfos, sino también la pasión desbordante de su afición, que siempre estará ahí para apoyar a los Guerreros en cada batalla dentro y fuera del campo.